martes, 26 de febrero de 2013

[Insertar título cuando se nos ocurra uno bueno]

Recuerdo muy bien la primera vez que el abuelo me invitó a ver las estrellas con él. Era tarde y yo, ya en pijama, apuraba un tazón de leche templada antes de irme a dormir. El abuelo entró en la cocina con una manta enrollada debajo del brazo y dijo en voz muy baja: «Vega, ¿me acompañas?». Miré a mamá, que secaba los platos que le tendía la abuela mientras las dos hablaban animadamente sobre alguna receta de cocina. Sin dejar de escuchar a la abuela, mamá me sonrió y dijo: «Pero ponte una chaqueta».

Es el primer párrafo del cuentito de mamá, que ha decidido tratar de cumplir su sueño... aunque para conseguirlo tenga que convertirse en autoeditora.


lunes, 25 de febrero de 2013

Recuerdos con cuentagotas: una felicitación especial

Allá por el mes de octubre recibimos un encargo especial. La prima Paula cumplía 28 años y teníamos que enviarle una felicitación... ¡en vídeo! Como era de esperar, mamá no podía limitarse a mandar un vídeo de la familia gritando «felicidades, Paula», así que enseguida nos disfrazó, nos dictó un pequeño guión y nos puso delante de la cámara... Nosotras obedecimos sin rechistar —porque nos gusta mucho el mundo de la farándula— y pronto tuvimos nuestra felicitación terminada. Et voilà.

sábado, 23 de febrero de 2013

Enganchada a Instagram

Instagram probablemente es uno de los culpables de que este blog no se haya actualizado últimamente... Suponemos que, durante estos meses, a mamá le ha bastado con compartir algunos momentos en esta aplicación. La verdad es que nos encanta y es también una buena forma de «registrar la vida», sobre todo si quieres hacerlo básicamente a través de imágenes y comentarios escuetos. Muchas veces es más que suficiente. ¿No os parece? Estas son solo algunas de las fotos compartidas en Instagram durante este tiempo.


viernes, 22 de febrero de 2013

Recuerdos con cuentagotas: el cumple de Elenita

Hemos estado muuuuy ausentes estos meses y esto no puede ser. No queremos que este diario tenga lagunas. Mamá se ha propuesto poner el blog al día y que no falte en él nada importante de todo lo que nos ha pasado o hemos hecho estos meses, desde que se terminó el verano.

Para empezar, os contaremos que hemos celebrado varios cumpleaños (algo evidente; han pasado casi seis meses), que Elenita ha estado ingresada tres veces (cómo no, todas ellas relacionadas con problemas respiratorios), que yo me rompí el brazo (ah, eso ya os lo contamos), que la situación laboral de mamá ha cambiado un poco (para mucho mejor), que papá no para de trabajar (y eso siempre es bueno), que mamá se ha enganchado a Instagram (ya lo habréis visto en la columna de la derecha)...

La gota del cuentagotas de hoy es el cumple de Elenita; el 15 de septiembre Elenita cumplió 4 añazos. Parece mentira cómo vuela el tiempo, ¿verdad? Lo celebramos en familia y, como se puede deducir de las fotos (qué memoria tienes, mamá; estás perdiendo facultades), Ele tuvo sus mañanitas, sus mimos mañaneros, su comida especial, sus velas, globos y todo lo demás.








jueves, 21 de febrero de 2013

Reposo relativo

Neumonía. Hospital. Vía. Oxígeno. Placas. Antibiótico. Comida sosa. Pis en un bote. Visitas. Cuentos...

Os vamos a dar el alta. No necesita oxígeno ni suero y podéis tratar la neumonía en casa, donde estará más tranquilita.

¿Más tranquilita?

Esto es lo que se denomina «incumplimiento del tratamiento». Mamá está harta de traducir cosas del tipo «Si el paciente no quiere o no puede seguir el tratamiento prescrito...» y siempre se pregunta qué tipo de persona podría no querer seguir un tratamiento... vamos, que no debe de ser lo habitual, ¿no? Es como eso que siempre dice el abuelo de «no quiero rancho; que se **** mi coronel»; «Eh, tío, que estás malo». Si el médico te dice que reposes, pues reposas, ¿no? Si te dice que dos pastillazos con cada comida durante seis días, pues de entrada le dices «vale, vale, doctor» y no que no te da la gana, aunque después te saltes alguna dosis o dejes el tratamiento un par de días antes, ¿no? Pues Elenita, ni caso... Acabamos de recibir el alta hospitalaria y nada más llegar a casa...



En el caso de Elenita, estamos convencidos de que no es que no quiera; es que NO PUEDE


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