viernes, 30 de marzo de 2012

Y hablando de deberes...

El puente de Carnaval lo pasamos en Madrid... Cinco días seguidos con todos los primos, aunque ellos tenían cole porque en Madrid no hacen fiesta esos días. El caso es que el domingo, que hacía un día precioso de sol y hasta de calor, decidimos separarnos... darnos un respiro... cada uno haría sus planes. Papá se fue a ver la exposición de L'Hermitage en El prado con los abuelos Manolo y Elena, que también viajaron a Madrid. Nosotras nos fuimos a pasar el día a casa de nuestra prima Itzi y mamá hizo presión para ir con los abuelos Pepe y Lola y los tíos Ele y Nano a una feria de desembalaje y antigüedades que había ese fin de semana en la Casa de campo. Era enorme. Mamá se aturulló un poco porque la feria era tan grande que estaba convencida de que se estaba perdiendo «preciosidades a muy buen precio». Había de todo: muebles antiquísimos carisísimos, sombrereras de pergamino, jaulas, cucharillas de plata a granel (algún día os contaremos el idilio entre mamá y las cucharas), muebles costureros...

Un día hace ya un par de años, papá y mamá salían por una de las puertas del cole y vieron unos cuantos pupitres arrinconados en una esquina, como si fueran a tirarlos. Entonces mamá se puso muy pesada (eso se le da muy bien) e insistió para que papá preguntara si nos regalaban uno («si no pasa nada; es una pregunta muy normal»; ya... muy normal pero ella no se atreve). Papá dijo «ya lo veremos» pero nunca lo vimos. Y ahí se quedó la cosa. Un tiempo después, no hace mucho, mamá leyó en La casita de Bebybo una historia muy parecida... salvo que Beby sí se atrevió a pedirlo (y por supuesto, se lo dieron) y no tuvo que dejar la tarea en manos de su marido... «¿Veis como era una pregunta de lo más normal?», dice mamá. A lo que íbamos; una de las primeras cosas a las que mamá echó el ojo en la feria de antigüedades fue un pupitre... Había algunos: de roble inglés, con asiento abatible, de dos plazas, con suelo... Pero este era sin duda su favorito (y el tamaño se ajustaba exactamente a «nuestras necesidades»; porque mamá dice que LO NECESITAMOS). Era un pupitre francés pequeñito, con estructura de hierro, asiento giratorio, cajonera metálica... En fin, que no tuvo más remedio que llevárselo puesto.

Aunque nos gusta mucho el aire vintage de las cosas antiguas, el pupitre estaba hecho polvo, todo hay que decirlo. La cajonera descascarillada y oxidada, la madera casi negra en algunas partes, la tornillería podrida... Así que se quedó en el taller del abuelo Pepe, quien echó muchas horas para desmontarlo por completo, lijarlo, pintarlo, barnizarlo y montarlo de nuevo... cada pieza en su sitio. Por fin está en casita. Todo lo que hizo mamá fue pegarle un par de pegatinas de Holly Hobbie (¿os acordáis de esta niñita?) y ha quedado precioso. Es el pupitre de los deberes. Ahora solo falta encontrarle el lugar perfecto.



miércoles, 28 de marzo de 2012

Quincena sin deberes

Foto: Agencia EFE

Ayer y hoy no hacemos más que oír hablar de la «huelga de deberes» que ha convocado el «sindicato de padres» más importante de Francia y que ahora se plantea como una posibilidad extrapolable a España. Los motivos de la huelga son, básicamente:

Los niños tienen que mostrar en casa lo que han hecho en clase, no mostrar en clase lo que han hecho en casa.

El trabajo en casa es como una forma de "subcontratación pedagógica" para las familias que genera "conflictos casi diarios" entre los niños y sus padres.

Desde hace tiempo denunciamos los deberes en casa, cuya utilidad nadie ha probado y que no hacen más que acentuar las desigualdades entre los niños que pueden beneficiarse de ayuda y los que no.

Existe —cómo no— la otra cara de la moneda: el colectivo —igualmente numeroso— de padres que defienden los deberes, siempre en su justa medida, como el mejor método (por estar fundamentado en la repetición) para asimilar el conocimiento adquirido en la escuela.

Mamá se debate entre una y otra corriente. Desde luego opina que los niños debemos tener tiempo para jugar y descansar. Sin embargo, también cree que es necesario estimular la autonomía, el sentido de responsabilidad, la capacidad de organización, el hábito de estudio... Mmm... Ella está convencida de que tiene que existir el término medio. ¿Qué pensáis vosotros?


viernes, 23 de marzo de 2012

Viernes de cuento: Gramática de la fantasía


Esta semana no vamos a hablar de un cuento cuento. En realidad se trata de un libro para mayores, de esos que tienen la letra minúscula y ni un mísero dibujo. Gramática de la fantasía, Introducción al arte de inventar historias, de Gianni Rodari*, es un práctico manual perfecto para padres y profesores; propone una serie de técnicas para desarrollar la creatividad y la imaginación infantiles; sugiere distintas formas de inventar historias, de adaptar las ya conocidas, de dar un vuelco inesperado, cambiar el final o simplemente continuar las de siempre. Mamá tiene esta gramática desde que papá se la regaló hace un par de años y le encanta hojearla con un lápiz en la mano. Ella nunca ha sido de subrayar los libros, ni hacer anotaciones al margen, ni tomar notas en un cuadernito, ni nada por el estilo; sin embargo, con este libro no le quedó otro remedio. Es cierto que es una obra teórica y que emplea innumerables conceptos lingüísticos... No se trata de una lectura ligera, precisamente. Como el propio autor expresó: «no representa ni la tentativa de fundar una “Fantástica” en toda regla, lista para ser enseñada y estudiada en las escuelas como la geometría, ni tampoco una teoría completa de la imaginación y de la invención. No es tampoco un “ensayo”. No sé exactamente qué es. Se habla aquí de algunas formas de inventar historias para niños y de cómo ayudarles a inventarlas ellos solos».

Una de las técnicas que describe, por ejemplo, es «el binomio fantástico»: «La palabra aislada actúa solo cuando encuentra una segunda que la provoca, la obliga a salir de los caminos gastados del hábito, a descubrirse nuevas capacidades de significar».

La aplicación práctica de esta técnica consiste en proponer al niño dos palabras entre las que haya cierta distancia; «hace falta que una sea lo bastante extraña a la otra, y su acercamiento discretamente insólito, para que la imaginación se ponga en marcha, buscándoles un parentesco, una situación (fantástica) en que los dos elementos extraños puedan convivir». Nosotras jugamos a eso desde hace mucho, sobre todo durante los largos viajes a Madrid. ¿Os acordáis?

Si no queréis comprar el libro (es posible que de entrada parezca un poco denso de más) pero sí os apetece echarle un vistazo, leer algún capítulo suelto, etc., podéis consultar y guardar una copia de la versión en pdf aquí.

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* Treintañeros del mundo: ¿no tuvisteis Cuentos por teléfono? Papá se acuerda perfectamente de ellos. ¿No leísteis Cuentos escritos a máquina? Mamá lo recuperó la última vez que estuvimos en Madrid. Y todavía los editan.


jueves, 22 de marzo de 2012

Con fiebre, una de orejas

Acabamos de caer en la cuenta y no sabemos cuál es el motivo pero cada vez que Elenita tiene fiebre se planta un par de orejas (de conejito, de ratona; le da lo mismo, el caso es que sean orejas). ¿Será casualidad? Mmm... Es preocupante, desde luego. Tendremos que realizar un estricto seguimiento de esta extraña conducta. El primer testimonio gráfico del que disponemos es este y, el último, aquí lo tenéis.


domingo, 18 de marzo de 2012

Foto de familia

Aunque pueda parecer mentira —habida cuenta de la cantidad de fotos que hacemos en esta casa—, la verdad es que no tenemos muchas en las que salgamos todos juntitos. Elenita tenía que llevar una foto de la familia al cole y la más reciente que mamá logró encontrar no valía porque Ele era todavía una bebé. Pasaron los días sin que se dieran todas las condiciones necesarias para hacer una foto aceptable; la primera y más importante, que estuviéramos todos, claro; y la segunda, tercera, etc., que estuviéramos vestidas, con la cara limpia, peinadas... y dispuestas a sentarnos juntas y tranquilas durante diez segundos. Así que el otro día, al volver del cole y después de que Elena anunciara muy angustiada que todos los niños ya habían llevado la foto menos ella («soy la LÚNICA que falta», dijo repitiendo con mucho énfasis las palabras LA LÚNICA), nos hicimos esta foto improvisada (porque la condición primera y más importante, que estuviéramos todos, sí se dio, claro). Es nuestra foto oficial de familia al completo... A partir de ahora, procuraremos hacernos más, porque también nos gustará ver a papá y mamá y Chimo en las fotos cuando seamos mayores.


sábado, 17 de marzo de 2012

De oruga a mariposa


Ha quedado bien, ¿verdad? Teníais que haber visto esta maleta antigua antes de la transformación... Mamá se olvidó de hacer la foto, como siempre. Habría estado bien poder ver el antes y el después pero qué le vamos a hacer a estas alturas... Primero pintamos de verde la parte interior de la tapa y utilizamos un par de retales (de sendos pijamas viejos) para entelar el bolsillo. Después utilizamos una tela rosa con lunares verdes para coser una funda que ajustamos a la estructura de la maleta con velcro adhesivo. Ya no se ven todas las manchas de humedad tan feas que estaban por todas partes, como se puede ver en esta otra foto (que hemos podido hacer porque el velcro es de quita y pon).


¡Ah! Y con la tira de velcro que sobró, mamá dio solución a un problema que, algunas noches, puede llegar a terminar en tragedia; pegó el velcro a la pared de nuestro cuarto, junto a la cama de Ele, para tener localizados en todo momento a Cheese y OsitoDeNacer y evitarse así tener que bucear entre edredones cada noche en su busca... No penséis que discurre tanto... lo vio en algún sitio aunque no recuerda dónde fue.


viernes, 16 de marzo de 2012

Viernes de cuento: El extraordinario viaje de Prudence


Retomamos la buena costumbre de compartir con vosotros los cuentos que más nos gustan. Esta vez le ha tocado el turno a El extraordinario viaje de Prudence (SM). La autora, Charlotte Gestaut, se lo dedica a su hija Prudence, a la que invita a ser libre. Y vaya si lo es.
Prudence tiene seis años y está harta de recoger, de darse prisa, de obedecer... Por eso, cuando su madre la llama, ella prefiere escaparse a su propio mundo, un mundo hecho de imágenes fantásticas y coloridas en el que no caben las palabras. Menos mal que el camino es de ida y vuelta...
Mamá lo mira una y otra vez...

Y se ve reflejada en las palabras del cuento...


Y piensa...


Y nos ve a las dos reflejadas en las imágenes del cuento...


Y en su fuero interno se alegra de que seamos como Prudence.
No podéis perdéroslo. Es una preciosidad

jueves, 15 de marzo de 2012

Excursión a Marcelle

El fin de semana pasado hizo un tiempo que ya veremos si se repite en Semana Santa... El viernes a última hora decidimos que teníamos que aprovechar el sol y la luz, así que papá y mamá organizaron sobre la marcha una excursión a Marcelle, un pequeño zoo no muy lejos de La Coruña, caminito de Lugo (donde, por cierto, está el caracol Pauliño estos días). Nos habría gustado hacer un «pingui» en la hierba, pero nos faltó tiempo para prepararlo todo. La próxima vez será.

Pasamos un día estupendo en compañía de nuestros amigos Belén y Antón. Corrimos, saltamos, jugamos con las hojas secas (que todavía se amontonan en algunos caminos), trepamos vallas y nos despeinamos.

Vimos casi todos los animales que viven en el parque, aunque no recordamos haber visto al CLAMIDOSAURO...


El que más nos impresionó fue el lobo feroz, que «ullaba» y no «aullaba», porque la «a» no la dice en ningún momento. «Uuuuuuuuu» es lo que dice; ni más ni menos.

Los pequeños empezaron con mucha energía... dándolo todo.


Y acabaron así, sin fuerza para dar un paso más.


A las mayores también nos costó un poquito subir la última cuesta...


Sobre todo, después de haber visto al mapache durmiendo tan pancho...
¡Menuda envidia nos dio!

¡Y esto es todo, amigos!



viernes, 9 de marzo de 2012

Actividades analógicas en vacaciones forzosas

Aquí estamos de vuelta después de casi ¡un mes y medio! Cuánto tiempo. Es que mamá(nazas) rompió los dos ordenadores de la casa casi al mismo tiempo ¿Casualidad de la vida? Eso dicen los entendidos. En fin, durante este periodo de desconexión total hemos hecho mil cosas... Es que no nos damos cuenta del tiempo que nos «roban» el ordenador y la red de redes... Normalmente, cuando mamá tiene algo de tiempo libre, se sienta delante del ordenador con un cafetito y un par de cigarros (sí, nuestra mamá fuma; muy mal hecho) y se entretiene leyendo blogs y buscando inspiración para hacer cosas nuevas (que después nunca hace porque el rato que tiene libre lo pasa delante del ordenador)... Como decíamos, aprovechando el parón internetil hemos hecho un montón de cosas «analógicas»: figuritas de San Valentín, más terrones de azúcar ―esta vez de limón y para la abuela―, jabones de colores y olores...




También hemos escrito mensajes de amor en la pared con washi tape, decorado cajas de vino que ya están atiborradas de mil cosas y empezado a «bonitear» esa maleta vieja que estaba llena de manchas de humedad...




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