martes, 22 de noviembre de 2011

Las «mandarinas de cara» de toda la vida

¿Es que se os ocurre un nombre más descriptivo? Además, las «mandarinas de cara» pueden ser mandarinas, clementinas, satsuma o cualquier otro tipo de esta fruta. Esta nueva clasificación botánica paralela y no excluyente denominada «Citrus nobilis: categorías según Lola» no es nada científica y no atiende a características taxonómicas, como el género o la especie, sino a la reacción anatómica (particularmente de los músculos faciales) que provoca el primer gajo en la persona que lo come: ¿pone cara o no pone cara? Esa es la cuestión. Ni que decir tiene que se trata de una categorización del todo subjetiva... De hecho, papá y mamá jamás parecen estar de acuerdo sobre los aspectos cualitativos (sabor, dulzor, facilidad de pelado, textura, grado de juguito, número excesivo de pipos...) de una simple mandarina... ¿De verdad da para tanto el asunto? ¡Si es una mandarina! ¡Qué pellejuda y qué pipos! ¿Es de cara o no es de cara? Mamá es bastante más exigente que papá y casi siempre encuentra algún pero a la mandarina que ha elegido antes concienzudamente; por eso, la fórmula de una sesión mandarinera suele ser la siguiente:

Total vitaminaCpapá = vitaminaCpapá + (vitaminaCmamá – vitamina C2 gajos)


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