miércoles, 12 de octubre de 2011

Un frasco de...

¡lo que tú quieras!

Un frasco vacío para guardar en él cualquier cosa que se nos ocurra... No importa lo grande o lo pequeña que sea, porque el tarro puede ser del tamaño que queramos. No importa si quieres guardarlo porque te gusta mucho, como los besos, o porque no te gusta nada, como las hormigas... Hoy hemos llenado el bote de chicles, de corazones y de un mar llenito de peces de colores.

¿Os acordáis de nuestro ex libris, el que nos hizo el abuelo Pepe para marcar nuestros cuentos? Pues mamá ha utilizado la mísma técnica del abuelo (goma de borrar, cúter y buen pulso) para hacer este sello de estampar. Le pareció que hacer un bote vacío nos ofrecería mil y una posibilidades... y así ha sido. Últimamente, a mamá le ha dado por los sellos de estampar y la semana pasada, viendo que había acumulado unos cuantos sin proponérselo, decidió que «empezaba oficialmente a coleccionarlos». Esta semana o la próxima os contaremos más sobre esta nueva afición, que muy pronto mamá convertirá en «una obsesión», como casi todo lo que toca.

1 comentario:

  1. Genial!!! esto te lo copio, me ha encantado la idea del bote para todo

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