viernes, 28 de octubre de 2011

Sí le.. No le...

Sí, sí; mamá ya sabe que estaba muy mal dicho pero en Madrid así se decía «este cromo lo tengo o no lo tengo». Con esta cantinela empezaron las primeras colecciones de mamá: la abeja Maya, Yaki y Nuca, Willy Fog... Los cromos los regalaban con los yogures y no eran pegatinas; había que pegarlos con pegamento. ¡Mamá, vivías en la edad de los metales! Mamá se ríe y añade: «y en casa NI PEGAMENTO, que la abuela Lola hacía engrudo con agua y harina y ¡hala!, todos a pegar con un pincelito». ¿Dije metales? De la edad del sílex por lo menos.

Hay gente que dice que los coleccionistas son gente melancólica, romántica, aburrida... Otros piensan que más bien son personas absesivas, banales, casi paranoicas... Bueno, pues mamá reconoce ser un poco melancólica y algo obsesiva, así que nadie se equivoca del todo. Mamá colecciona plumas estilográficas desde hace muuuuuchos años. No tienen que ser buenas (de hecho, las dos únicas buenas que tiene son del abuelo Pepe, que se las dejó en custodia para dar un poco de caché a la colección; ¿en qué colección de plumas que se precie se ha visto que no haya una Mont Blanc o, al menos, una Waterman?). A ella personalmente le encantan las plumas de plástico, con dibujitos y de colores. La más barata que tiene le costó 50 peniques en una tienda de segunda mano de Londres. Y no creáis; las ha utilizado todas y le gusta mucho escribir con ellas. Con tinta azul, verde, roja... hasta naranja. En la universidad, tomaba los apuntes con pluma y tenía dos especiales para los exámenes. ¿Qué pasa? ¿Pues no hay gente que lleva estampitas en el suje o «suspende segurísimo» si no lleva los calzoncillos verdes de la suerte? Algunas plumas las guarda en una caja de puros, cada una de ellas en un tubito de esos de plástico que, por cierto, nunca jamás dejarán de oler a puro. Otras están más a la vista y siempre, siempre, tiene una cargada con tinta, que es la que utiliza cuando, casualidades de la vida, tiene algo que escribir a mano y no en el ordenador.


Mamá dice que las colecciones serias borran de un plumazo el dilema «¿y qué le regalo yo ahora?». El abuelo Pepe tiene una colección gigante de abridores (construyó una mesa solo para exhibir toda esa chatarra, como pueden pensar algunos) y durante muchos años recibió abridores y más abridores como regalo de cumpleaños, regalo de Reyes, regalo del día del padre, regalo de viajes, regalo porque sí... Todo el mundo le regalaba lo mismo... y él encantado. A ver si cuando vayamos a Madrid nos acordamos de hacer una foto a la colección del abuelo. Anda que no hemos jugado todos a «encontrar el perro salchicha».

En fin, que como ya comentamos el otro día, mamá ha empezado a coleccionar sellitos de estampar. Los tiene con tinta incorporada, temáticos, mini-mini... Y también le divierte mucho fabricarlos, aunque aún tiene que perfeccionar la técnica.



Pues nada, cuando no sepáis qué regalar a mamá (o al abuelo Pepe), «arreglao». Y vosotros, ¿coleccionáis algo?




2 comentarios:

  1. sabes, voy a empezar a coleccionar también sellos para estampar , me encantan. De momento colecciono suvenir de todos los países que visito, tengo una estantería muy viajera.
    un besito desde
    http://karmucaycuquino.blogspot.com/

    y si quieres coleccionar camisetas personalizadas
    http://little-id.com/

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  2. y suma los de tinyton
    tía Ele

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