miércoles, 21 de septiembre de 2011

Recuerdos

Mamá y papá tienen muy buena memoria los dos... Muchos acuden a papá cuando tienen alguna duda y casi todos siempre dan por buena su respuesta. «Si Jacobo dice que fue en 1991, es que fue en 1991». Mamá dice que está perdiendo facultades... lo pasa fatal cuando trata de acordarse de algo, aunque sea una tontería que ha surgido en una conversación cualquiera, y no es capaz... puede estar horas dándole vueltas en la cabeza para por fin exclamar (cuando ya nadie se acuerda de la conversación): «¡Sí, hombre, Jack Nicholson!». Entonces respira aliviada. Pero esta es la aplicación práctica. En nuestra memoria almacenamos además experiencias vividas ―bonitas y feas―, olores, sensaciones, caras, miradas, conversaciones... y todo eso conforma el conjunto de nuestros RECUERDOS. Y qué importantes son los recuerdos, ¿verdad? Son nuestro TESORO.

Hoy es el día internacional del Alzheimer y 2011 el año de la investigación en Alzheimer. Mamá cree que no puede haber enfermedad más triste que esta; para el enfermo, que tiene que sufrir muchísimo sintiendo, sin poder hacer nada para remediarlo, cómo los recuerdos de toda una vida se van diluyendo poco a poco hasta desaparecer por completo; y para los que le rodean, que tienen que padecer mucho también viendo, sin poder hacer nada tampoco para remediarlo, cómo su amor, su padre, su madre, su abuelo o su abuela hoy no reconoce sus caras, mañana sus risas, sus voces, sus vidas junto a ellos. Pero hay esperanza. Este año, la Fundación Reina Sofía ha puesto en marcha un proyecto precioso que seguro que habéis visto todos en la televisión:
el Banco de recuerdos. Mamá llevaba algunos meses queriendo saber más y hoy, por fin, además de donar un recuerdo suyo, ha amadrinado el de otra persona.

El Banco funciona muy bien. Para donar tu recuerdo, que es gratuito, puedes elegir un cajón o dejar que te asignen uno aleatoriamente, que es lo que ha hecho mamá. Puedes dejar tu recuerdo en forma de texto, de foto o de vídeo.
Después, ha amadrinado el recuerdo de otra persona. Al principio, mamá ha abierto algunos cajones al azar para ver si alguno de ellos escondía algún recuerdo que la emocionara de una forma especial; tras curiosear en media docena de cajones, ha pensado que por qué un recuerdo iba a ser más importante que otro; todos esos recuerdos están en el Banco por la misma razón: quien lo escribió y lo guardó en ese pequeño cajón no quiere perderlo... olvidarlo. El Banco le ha ofrecido a mamá un recuerdo muy bonito, aunque triste, y con ese se ha quedado. Apadrinar un recuerdo cuesta 1,20 €, importe que se destina íntegramente a la investigación de la enfermedad, y el donativo se puede hacer por SMS. Es muy fácil y hace que te sientas un poquitín mejor. No hay excusa que valga.


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