lunes, 18 de julio de 2011

¿Por dónde íbamos?

Bueno, tras mucho meditar acerca del futuro de este blog, mamá ha decidido que podemos seguir con él... por ahora. Sigue empeñada en mantener actualizado este diario gráfico de nuestra niñez, aunque empieza a plantearse alguna duda relacionada con la publicación en línea, accesible al mundo entero, de nuestras fotografías. Que no se ofenda nadie, ¿eh? Hasta ahora solo hemos recibido comentarios cariñosos de mamás con los mismos intereses y aficiones que la nuestra, pero nunca se sabe... Al tratarse de NUESTRO diario, la inclusión de fotos NUESTRAS en él es casi obligada por definición. Para mamá, un blog de sus cosas, con fotos manipuladas o cortadas para que no se nos vea, no tendría ningún sentido. ¿Qué opciones tenemos? ¿Podemos hacerlo privado o eso es un lío a estas alturas? ¿La abuela Lola sabrá apañárselas para poder seguir viéndonos? En cualquier caso, todas estas decisiones tendrán que esperar al final del verano. Ahora, nos pondremos un poco al día para que en nuestra crónica infantil no haya una laguna de tres meses... porque en estos tres meses hemos hecho mil y una cosas, no creáis.

El mes de mayo fue el mes de las flores y flores hicimos. De fieltro y alambre; fáciles, fáciles. En la fiesta de las flores que celebramos en el cole de Elenita, también había flores por todas partes. Cómo nos gustan las flores.



En mayo hizo un tiempo que para este mes de julio hubiéramos querido (¡NO DEJA DE LLOVER!; menudo veranito). Menos mal que aprovechamos para ir a San Vicente algún fin de semana... No podéis imaginar lo bien que se estaba en la playa a última hora de la tarde... cuando las sombras son así de alargadas...




Y para terminar este resumen del mes de mayo, mamá por fin colgó los marcos de fotos en su habitación, frente a la cama y junto a los grabados de Ana Ventura de los que os hablamos hace... ¿tres años ya? Ha elegido una foto de cada una de nosotras con un par de meses (recién nacidas éramos menos fotogénicas), ocho meses y un año y medio... la cuarta es del verano pasado y elegirá una nueva de cada verano que venga. Además, se decidió a ordenar por fin (que ya hacía falta) la habitación que hace las veces de despacho, tendedero, trastero, cuarto de bicis y mil cosas más. Tiró montañas de papeles y otras cosas que había atesorado con el pasar de los años... se resistió un poco; «basta que las tire hoy para que las necesite mañana...». Tuvo la mesa despejada algo así como una semana pero bueno, ya sabéis que mamá padece horror vacui, que significa miedo al vacío, y hemos comprobado que es una enfermedad incurable.



2 comentarios:

  1. espero que eso que te planteas sea una broma, haces cosas maravillosas y tu blog es uno de los pocos que estan llenos de ternura, y de manualidades preciosas con tus niñas
    besos

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  2. Hace tiempo que te leo, y creo que es la primera vez que te dejo un comentario, pero es un tema que creo que a todas las que exponemos tanto de nuestras vidas, nos pasa alguna vez por la cabeza.

    Yo le doy de vez en cuando vueltas, y por si lo sigues pensando te cuento lo que hizo una amiga. Dejó uno como público donde pone que hay una actualización, y ahí pinchas para acceder al privado, que solo puedes leer si tienes la invitación.

    Espero que te sirva de ayuda, aunque también espero poder seguir leyéndote.

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