sábado, 19 de febrero de 2011

El síndrome de mamá

Mamá padece un trastorno que consiste en [1] pensar que algo inservible servirá para algo algún día; por eso no tira nada: lazos de paquetes, papeles de envolver, esa camisa de florecitas que le quedaba bien hace quince años... El trastorno se agrava cuando además se empeña en [2] no tirar tampoco todas esas cosas a las que, por un motivo u otro, les tiene cariño: mi último chupete, la postal que le envió Analita en el año 97 desde aquel piso inmundo de Londres contándole que de puro aburrimiento se había puesto a fregar como una loca y había descubierto que las baldosas del baño tenían dibujo, esa camisa de florecitas que le quedaba bien hace quince años (problema: si tiene cariño a la camisa [síntoma 2 del trastorno], seguro que tampoco se atreverá a cortarla el día que le encuentre un posible uso [síntoma 1 del trastorno])...

Pues bien, esta semana, otra de «las virtudes de mamá», su enorme impaciencia, nos ha ayudado a poner un poco de orden en esta casa abarrotada de recuerdos y recortes... El otro día compró un montón de marcos de fotos para decorar una de las paredes de su habitación; quiso comprar los marcos antes de imprimir las fotos porque le parece que adaptar el tamaño de estas a los marcos es más fácil que hacerlo al revés. Hasta ahí, todos de acuerdo. Sin embargo, no fue capaz de esperar a tener las fotos en papel... Al día siguiente, ya había dado un uso distinto a cinco de los ocho marcos... No nos hemos enfadado porque nos ha parecido incluso bien (¿se tratará de un trastorno hereditario?): nosotras TAMPOCO queríamos tirar a la basura nuestro primer par de zapatillas de andar por casa... Eso ni hablar así que...



Estos marcos tan profundos son de IKEA y son perfectos para guardar a buen recaudo algunos recuerdos importantes, como las viejísimas aunque no por ello menos queridas zapatillas de oveja o el único adorno que le queda a mamá de los que llevó en el pelo el día que se casó con papá...

Ayer, cuando mamá nos enseñó las zapas enmarcadas, dije: «Vale, pero si tenemos otro hermanito rompemos el cristal y se las ponemos». Mamá dijo que claro, por supuesto, [sin dejarnos sospechar siquiera que eso no va a pasar... ahorrémonos un disgusto].

2 comentarios:

  1. Te han quedado estupendo el cuadro de las zapas.

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  2. yo sigo teniendo uno igual en mi mesita de noche (me refiero al adorno del pelo de la boda!!!)Lo guardo como oro en paño.

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