jueves, 3 de febrero de 2011

Blanca y Blanquita

Cada vez que me regalan una muñeca, lo primero que hago ―porque entiendo que es lo primero que hay que hacer― es ponerle nombre. Tengo a Marta, a Valentina, a bebé-de-Laia... Algunas veces he necesitado un par de días para convencerme de que Marta efectivamente tiene cara de Marta, por ejemplo, y Valentina se llamó Anita durante un día entero. Pero Carlita fue Carlita desde el instante primero.

Los que me conocéis un poco sabéis ―incluso por experiencia propia― cómo soy: si algún mayor juega conmigo un rato, me deja que le haga peinados o me lee un cuento, ya me tiene rendida a sus pies... Será mi amigo inseparable por lo menos durante ese día. Y mañana, Dios dirá. Cuando decido que «hoy tú vas a ser mi amigo del alma» es que no quiero saber nada de nadie más... En esta ocasión Blanca, la prima de mamá y por tanto mi ¿tía segunda?, fue la elegida. No me separé de ella ni un segundo.


Mamá vino a la cocina mientras yo cenaba y Blanca y Carla me acompañaban:
Mamá: Lola, ¿quién es tu amiga del alma hoy?
Lola: Blanca.
Blanca: Me ha dicho que, si yo quiero, le cambia el nombre a Carlita.
Así que Carlita ahora es BLANQUITA





0 comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...