miércoles, 23 de febrero de 2011

lunes, 21 de febrero de 2011

Un libro


Acabamos de conocer este cuento de Hervé Tullet titulado Un libro y publicado por la editorial Kókinos. Es que nos encanta este señor que, además de ilustrador, también trabaja en publicidad. Con algo tan sencillo como un montón de círculos de colores consigue un cuento absolutamente mágico. Como no podía ser de otra forma, ya está en nuestra wishlist de cuentos. El vídeo es de la versión en inglés, Press here.




sábado, 19 de febrero de 2011

El síndrome de mamá

Mamá padece un trastorno que consiste en [1] pensar que algo inservible servirá para algo algún día; por eso no tira nada: lazos de paquetes, papeles de envolver, esa camisa de florecitas que le quedaba bien hace quince años... El trastorno se agrava cuando además se empeña en [2] no tirar tampoco todas esas cosas a las que, por un motivo u otro, les tiene cariño: mi último chupete, la postal que le envió Analita en el año 97 desde aquel piso inmundo de Londres contándole que de puro aburrimiento se había puesto a fregar como una loca y había descubierto que las baldosas del baño tenían dibujo, esa camisa de florecitas que le quedaba bien hace quince años (problema: si tiene cariño a la camisa [síntoma 2 del trastorno], seguro que tampoco se atreverá a cortarla el día que le encuentre un posible uso [síntoma 1 del trastorno])...

Pues bien, esta semana, otra de «las virtudes de mamá», su enorme impaciencia, nos ha ayudado a poner un poco de orden en esta casa abarrotada de recuerdos y recortes... El otro día compró un montón de marcos de fotos para decorar una de las paredes de su habitación; quiso comprar los marcos antes de imprimir las fotos porque le parece que adaptar el tamaño de estas a los marcos es más fácil que hacerlo al revés. Hasta ahí, todos de acuerdo. Sin embargo, no fue capaz de esperar a tener las fotos en papel... Al día siguiente, ya había dado un uso distinto a cinco de los ocho marcos... No nos hemos enfadado porque nos ha parecido incluso bien (¿se tratará de un trastorno hereditario?): nosotras TAMPOCO queríamos tirar a la basura nuestro primer par de zapatillas de andar por casa... Eso ni hablar así que...



Estos marcos tan profundos son de IKEA y son perfectos para guardar a buen recaudo algunos recuerdos importantes, como las viejísimas aunque no por ello menos queridas zapatillas de oveja o el único adorno que le queda a mamá de los que llevó en el pelo el día que se casó con papá...

Ayer, cuando mamá nos enseñó las zapas enmarcadas, dije: «Vale, pero si tenemos otro hermanito rompemos el cristal y se las ponemos». Mamá dijo que claro, por supuesto, [sin dejarnos sospechar siquiera que eso no va a pasar... ahorrémonos un disgusto].

Escapada a Luanco


El fin de semana pasado nos escapamos a Luanco, Asturias, con unos amigos de papá y mamá. El pueblo, la casona familiar, la playa, la comida... nos encantó todo, todo. Sábado soleado y domingo pasado por agua. No importó nada porque el solazo del sábado compensó la lluvia del día siguiente. Papá disfrutó muchísimo de esos culines de sidra, sentaditos en el muro de la playa con el agua literalmente bajo la nariz porque la marea estaba alta... Y nosotras no paramos de correr arriba y abajo, de tirarnos por el suelo... Estamos deseando repetirlo.






viernes, 18 de febrero de 2011

Resumen semanal

Hemos tenido una semana de aúpa y por eso el blog ha estado tan parado... Probemos ahora nuestra capacidad de síntesis. Esta semana hemos hecho todo esto:


1. Mamá me ha ayudado con «mis primeros deberes». En el cole estamos estudiando la época medieval y la clase está llena de princesas, caballeros y castillos. Esta es mi contribución.
2. Hemos visto el vídeo de Rosalía, la pulga que escribía cien veces...
3. Hemos espiado un poco al gato del vecino del cuarto y hemos descubierto que le encanta dormir calentito sobre el radiador...
4. Hemos celebrado que papá y mamá se quieren mucho con esta «plantita corazón».
5. Mamá por fin se ha animado a hacer esta pantalla de lámpara... Nos falta el pie... ¿Abuelo?
6. Hemos jugado un montón con Chimo, que no se queja nada y es el perro más bueno del mundo.
7. Hemos visto florecer la primera violeta rosa del año.
1bis. ¿Habéis visto el detalle de los cocodrilos del foso del castillo?
8. Hemos montado y estrenado los sellos de estampar de bailarinas de ballet que nos trajeron los Reyes Magos. ¡Me encantan!

viernes, 11 de febrero de 2011

Magdalenas con sardinas

Una mezcla un poco extraña, ¿verdad?

Seguimos descubriendo regalos de Reyes... Además de lo que pedimos, los Reyes siempre nos traen cositas pequeñas «para rellenar» a las que al principio no hacemos caso porque no llaman mucho nuestra atención. Sin embargo, ya más tranquilas, vamos descubriendo todos esos regalitos y pensamos que los Reyes han dado en el clavo... que a nosotras no se nos habían ocurrido pero que menos mal que ellos están en todo. Uno de estos regalos sorpresa es un juego de cartas que se llama Sardines, de la marca de juguetes educativos Djeco. Es un juego de observación y memoria y de ahí que pasara desapercibido el día de Reyes... ese día, de ninguna manera podía competir con muñecas y cunas y maquillajes y... y... Pero esperó su turno pacientemente y la verdad es que es muy divertido. Enseguida he entendido el mecanismo y ¡gano todas las partidas! Mamá, que siempre ha presumido de tener muy buena memoria, pierde una vez tras otra y está realmente sorprendida conmigo...



En pocas palabras os contaré que el juego consiste en mirar durante unos segundos una «lata de sardinas» y tratar de memorizar qué sardinitas viajan en ella. Después, tendrás que elegir entre tus «sardinas» las que crees que estaban en la lata. Es un juego divertido y ágil que no se hace nada pesado, que es uno de los peligros que tienen estos juegos para niños tan pequeños.

Estos días que papá ha estado de viaje, hemos tenido ocasión de estrenar uno de los regalos de mamá: La caja de las magdalenas. Hicimos unas magdalenas de chocolate riquísimas y las tres niñas de la casa pasamos un rato muy dulce y agradable. El resultado, muy dulce también. Mmmm...



jueves, 10 de febrero de 2011

Pues tú eres un... ¡BICHO BOLA!

No me preguntéis por qué pero a Elenita y a mí nos hace muchísima gracia que exista un bicho que se llame «bicho bola»... El nombre de ningún otro bicho del mundo incluye la palabra «bicho»... Bueno... ahora se me ocurre el «insecto palo» o ¿no se llama así? El caso es que, aunque basta con verlo para saber sin duda que es un bicho, no se puede prescindir de esta palabra en el nombre. ¿O sí? ¡Mira, una bola! No, no queda claro. Aparte de tener un nombre divertido, el bichito también nos parece muy gracioso. Cuando jugamos a llamarnos cosas («pues tú eres una zanahoria», «pues tú eres un mono loco»), ser un bicho bola es todo un honor. Y parece que estos bichos gustan a más gente porque les han dedicado un cuento enterito... Lo queremos. Y tú... ¿eres un BICHO BOLA?




¡Ooooh! Mi gozo en un pozo. Mamá acaba de decirme que el bicho bola también se llama «cochinilla de la humedad» y que, por tanto, el nombre que tanta gracia nos hace no es imprescindible... Tiene hasta un nombre en inglés o gallego o chino: Armadillium opacum.

miércoles, 9 de febrero de 2011

martes, 8 de febrero de 2011

¡DOS DE CADA!


Cada vez que mamá o alguna de las tías se va de viaje o sale de compras a algún sitio especial, las otras dos gritan ¡TRES DE CADA!, que significa «oye, si te compras algo chulo que después nos vaya a dar muuuucha envidia, cómpranoslo igual». Pues mamá ha aplicado este mismo principio de multiplicación x2 a nuestra relación fraternal, para evitar muchas peleas futuras. Porque es que no falla; siempre queremos lo que tiene la otra, sea lo que sea.

Para decir «te quiero»

Se acerca San Valentín, el día de los enamorados. Los dos enamorados de nuestra casa no celebran este día de ninguna forma especial, pero nunca está de más decir «te quiero» a la persona que quieres. Porque digo yo, si la quieres, ¿por qué no decírselo? Con la llegada de los niños a casa, los enamorados tienen que repartir su tiempo... ya no es todo para ellos solos y, a veces, SÍ que hace falta recordarle a tu amor que es tu AMOR, ¿no creéis? Mamá ya tiene una listita de algunos cuentos «de temática amorosa» perfectos para este día. Estos cuentos NO son exactamente para niños de nuestra edad, pero ya conocéis a mamá... Ella se defiende diciendo que, total, algún día tendremos edad para leerlos...

El primero de la lista, la historia de amor enorme de la que ya os hablamos hace un tiempo en esta entrada, La gran fábrica de las palabras. Precioso.

Sin duda el que más nos gusta: El amor y la amistad (de la editorial SM). El responsable del texto, Oscar Brenifier, es doctor en filosofía y educador y ha dedicado parte de su trabajo a nosotros, los niños, para que comprendamos los grandes conceptos filosóficos universales. El ilustrador, Jacques Després, es un espectacular especilista en imágenes virtuales que, además, ha conseguido transmitir a la perfección los conceptos explicados.

Algunos creen que el amor no es para todo el mundo, porque los niños son demasiado pequeños y los padres demasiado mayores para estar enamorados. Otros piensan que se puede querer a todas las edades, y que sólo existen maneras diferentes de estar enamorado.

Algunos dicen que no se puede amar sin ser amado, porque es absurdo y nos hace sufrir. Otros creen que quien ama no espera nada a cambio, porque lo que nos hace felices es dar, no recibir.

Algunos piensan que el amor nos permite ser nosotros mismos, que nos hace vivir. Otros opinan que nos desorienta, que nos impide vivir nuestra vida y que estamos mejor solos.





Sencillamente tú (de Lóguez ediciones), «una declaración de amor o de amistad para regalar a alguien que necesite nuestras palabras».



Besos (de la editorial Pintar-Pintar), porque a todos nos gustan los besos, ¿o no? «...tengo un libro lleno de besos, ábrelo, para que escapen, los muy traviesos...»


página de la editorial
página del ilustrador


Para fabricar besos
utilizo una receta muy especial.
¡Shhh!
Una receta secreta
que solo a ti te diré:
dos rayos de sol,
una sonrisa,
un poco de brisa
y tres hojas de té.


lunes, 7 de febrero de 2011

Dibujo: mi familia III


Después de Dibujo: mi familia I y Dibujo: mi familia II ya iba siendo hora de que os enseñara un trabajo serio en el que se vieran perfectamente plasmados en el papel mis progresos en el manejo tanto de las técnicas como de los materiales pictóricos... La asimilación del concepto «espacio» y la consiguiente disposición de los elementos en él (el sol en el cielo, la gente en el suelo)... La comprensión de la noción de «tamaño» y su representación gráfica (papá es más grande que yo, yo soy más grande que Elenita y Elenita, un pelín más que Chimo)... La capacidad para reflejar la realidad temporal (papá tiene barba, hoy hace sol y mamá se ha cortado el pelo)... Menudo cambio, ¿verdad?

Flores de 6 de febrero


Este año, tres millones de ramitos de margaritas como este
para tres millones de niñas como nosotras



domingo, 6 de febrero de 2011

¿QUECA YO?


A mamá no le importa demasiado que la (¿o es le?) despierte en mitad de la noche para pedirle agua solo por una razón: le encanta verme sentadita en la cuna medio dormida, con todo el pelo en la cara y agarrando el vaso fuerte con las dos manos... El paso evolutivo que consiste en dejar de sujetar el vaso con las dos manos para utilizar solo una no aparece en ninguno de esos diagramas ilustrados del desarrollo del bebé que mamá mira distraídamente en la sala de espera del pediatra... «A los tres meses SU BEBÉ DEBERÍA ser capaz de mantener la cabeza erguida... A los seis, SU BEBÉ DEBERÍA ser capaz de darse la vuelta solo sobre una superficie plana...». Al principio, con Lola, mamá todavía daba algo de crédito a todos estos SU BEBÉ DEBERÍA pero cuando vio que Lola iba a su aire, muy adelantada en unas cosas y tan retrasada en otras, optó por ni siquiera saber qué se consideraba «la norma general»; porque lo que estaba claro es que ni Lola ni ningún otro niño iría por la vida con la cabeza colgando, ¿verdad? En fin, que volviendo a lo de beber con una mano, mamá piensa que a lo mejor, con un poco de suerte, no es en realidad un hito obligado del crecimiento del niño... De hecho, ahora que lo piensa, cree que beber con una mano pertenece más bien al capítulo de los buenos modales y la educación. Entonces, hasta que se vea obligada a enseñarme que no puedo coger el vaso y beber como hacen los monitos, mamá me seguirá dando agua en plena noche con una sonrisa.

La otra noche, a la una y media exactamente, mientras yo apuraba hasta la última gota del vaso de agua (¿qué había cenado que me dio semejante sed?), mamá me miraba y supongo que sonreía. Después de arroparme y darme un beso se despidió: «Es que eres una muñeca».

Media hora más tarde volví a llamar a mamá y esta vez fue ella quien, de camino a mi cuarto, se preguntó: «¿qué ha cenado esta niña que tiene semejante sed?». Sin embargo no era agua lo que quería; tenía que dejar algo claro antes de dormirme otra vez: «Queca no... ¡YO ENENA!».

sábado, 5 de febrero de 2011

«LELE PIPA»

Llevo dos noches seguidas acostándome sin cenar... Es que comer me aburre tanto... Primero me dan el biberón, porque si como antes después no lo quiero. Así que, una vez liquidado el asunto del bibe, me siento a la mesa y ahí me quedo sentada, con la primera cucharada de lo que sea en la boca para siempre... Todo se me hace bola; da igual si es carne, pescado, tortilla, arroz, espaguetis... Mamá o papá (el responsable de la cena ese día) se desespera y, al final, me mete en la cuna; muy enfadados ellos y muy enfadada yo. Como dicen que nunca tienes que irte a la cama enfadado, al rato les llamo y, en un intento por ablandarles el corazón, con voz de buena digo: «Lele pipa». Casi nunca me duele la tripa de verdad pero con esta frase persigo dos cosas: por un lado, que me hagan un mimo y, por el otro, explicarles que tenía una buena razón para no cenar (aunque no sea verdad...). Si no, no me quedo tranquila.

Que conste que, el día de la foto... ¡«lelía pipa» de verdad!

viernes, 4 de febrero de 2011

Rosalía, a pulga que escribía

Dentro de unos cuantos días me voy de excursión con el cole... ¡al teatro! Vamos a ver una obra de marionetas muy divertida que se titula Rosalía, a pulga que escribía. Supongo que, aunque sea en gallego, no tendré problemas para entender la obra porque he visto este trocito en el ordenador de mamá y me he reído mucho... Estoy segura de que me va a encantar.

Rosalía escribe una carta cada día, la mete en un sobre, le pone un sello y la manda por correo. Bruno, el Canguro, un cartero muy especial, se encarga en persona de llevárselas a los destinatarios... y de leérselas.



jueves, 3 de febrero de 2011

Blanca y Blanquita

Cada vez que me regalan una muñeca, lo primero que hago ―porque entiendo que es lo primero que hay que hacer― es ponerle nombre. Tengo a Marta, a Valentina, a bebé-de-Laia... Algunas veces he necesitado un par de días para convencerme de que Marta efectivamente tiene cara de Marta, por ejemplo, y Valentina se llamó Anita durante un día entero. Pero Carlita fue Carlita desde el instante primero.

Los que me conocéis un poco sabéis ―incluso por experiencia propia― cómo soy: si algún mayor juega conmigo un rato, me deja que le haga peinados o me lee un cuento, ya me tiene rendida a sus pies... Será mi amigo inseparable por lo menos durante ese día. Y mañana, Dios dirá. Cuando decido que «hoy tú vas a ser mi amigo del alma» es que no quiero saber nada de nadie más... En esta ocasión Blanca, la prima de mamá y por tanto mi ¿tía segunda?, fue la elegida. No me separé de ella ni un segundo.


Mamá vino a la cocina mientras yo cenaba y Blanca y Carla me acompañaban:
Mamá: Lola, ¿quién es tu amiga del alma hoy?
Lola: Blanca.
Blanca: Me ha dicho que, si yo quiero, le cambia el nombre a Carlita.
Así que Carlita ahora es BLANQUITA





martes, 1 de febrero de 2011

La princesa y el guisante

En el ordenador de mamá hay una carpeta que ha llamado IDEAS en la que guarda un montón de fotos y enlaces que después le sirven de inspiración... en esos ratos de necesidad irrefrenable de «hacer» algo. Pues bien, en la carpeta IDEAS tenía muy bien guardadita, desde hace algunos meses, esta entrada de No sin Valentina.

Kit La princesa y el guisante:
cuento + cama + princesa + ¡guisante!

Para este proyecto, mamá tuvo que recurrir una vez más al abuelo Pepe (pobre abuelo, ¡le tiene frito!), porque a ella TODAVÍA no le ha dado por comprar sierras ni contrachapados ni clavos ni apliques de madera... Una vez que el abuelo estuvo al tanto de su cometido y acordaron las medidas exactas (plasmadas en el mono o croquis o dibujillo correspondiente), mamá abordó su parte: coser nada más y nada menos que 12 colchones y algunos almohadones. El dosel es un añadido de última hora que a mamá le hace especial ilusión, porque los tules son de su vestido de novia que, aparte de este y probablemente otros parecidos, no tendrá ningún otro uso. Para completar el kit, la abuela Lola fue la encargada de regalarnos el cuento y la princesa. Que el tamaño del libro sea exactamente el mismo que el de la camita y pueda guardarse debajo de la montaña de colchones ¡es pura casualidad! Todo el proceso se mantuvo en secreto secretísimo hasta el final finalísimo, de manera que fue una sorpresa que no nos esperábamos y por eso el regalo nos gustó mucho más.



Por supuesto, el regalo no fue completo hasta que la abuela nos leyó el cuento.



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