viernes, 5 de noviembre de 2010

«Inglis pitinglis»

Una de las mayores preocupaciones ―futura más que presente― de mamá en lo que respecta a nuestra formación académica es el aprendizaje del inglés. Siempre ha opinado que la enseñanza del inglés en España deja mucho que desear. Recuerda que, cuando ella iba al cole, el programa de esta asignatura era el mismo un año tras otro. Todos los años las tres formas condicionales, el presente continuo, la lista de verbos irregulares... ¿Acaso todos los años enseñaban las ecuaciones de segundo grado? ¿Los ríos de Europa? ¿A que no? Pues con el inglés algo pasa, no sabemos qué, pero siempre era ―y es― lo mismo... calcado. Ella aprendió inglés en clases particulares y pasando largas temporadas en el extranjero, hartándose de baked beans unas veces y de pancakes otras.

Cuando a mamá le preguntan por qué no nos habla en inglés (mamá es traductora y sabe mucho inglés), ella siempre responde «porque quiero que aprendan inglés del bueno y mi pronunciación es horrorosa». Y es verdad; mamá habla con un acento totalmente español y ¿sabéis por qué? Porque se muere de la vergüenza... Y con el francés no os quiero ni contar. En un viaje que hicieron a París, cuando necesitaban saber, por ejemplo, elle est la tour Eiffel?, mamá le decía a papá lo que tenía que preguntar a la gente por la calle. Papá lo repetía, normalmente sin problemas*, pero no entendía nada de la respuesta...

El caso es que hasta el momento se ha limitado a ponernos a Pocoyó en inglés y a comprarnos algunos cuentos en este idioma, pero poco más. Ahora, gracias al blog de Marta (una compañera de profesión), A bilingual bebé, y a otras páginas a las que ha llegado a través de él, está viendo que hay muchas formas de hacerlo. Mamá se suma a la idea de que lo importante es que el niño sea capaz de defenderse en otro idioma sin problema alguno y eso vamos a perseguir. Para empezar, ya hemos pedido a los Reyes Magos un cuento y un juego bilingües, en inglés y en español, de la editorial Bilingual Readers. Los venden en línea pero también los tienen en Fnac, por ejemplo. Ah, y para los que no saben mucho inglés, una idea genial: desde la página de la editorial es posible descargar los archivos de audio.


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* Una vez, papá pidió una sopa de cebolla y le trajeron ¡una jarra de vino blanco! Mamá, la muy..., le advirtió «creo que el camarero te ha entendido otra cosa», pero no intervino. Así que al final dedujeron que soupe à l'oignon y souvignon se parecen mucho. Papá se rió un montón y se emborrachó un poco.


1 comentario:

  1. ¡Qué bueno! Empiezo a leer la entrada superinteresada por el tema y resulta que salgo yo por ahí, ja, ja. Muchas gracias por mencionar mi blog. Espero que te dé buenas ideas para aplicar con tus hijas. Por el tema del acento, no te preocupes, se puede pulir haciendo estancias en el extranjero. Cuando son pequeños, lo importante es que vayan creando las bases, siempre hay tiempo de perfeccionar. Como dicen los australianos NO WORRIES! :)
    Si tienes alguna pregunta, ya me dirás.
    ¡Buen finde!

    Marta

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