miércoles, 14 de julio de 2010

«Cuando era mayor, iba a este cole»

Mamá dice que se acuerda perfectamente de la tía Ele diciendo toda seria esta frase con tres o cuatro años, de camino a casa de su abuelita Conchita, al pasar por lo que entonces era el Liceo Italiano de Madrid. A mí me pasa algo parecido. No tengo nada claro el concepto «tiempo» y, por tanto, tampoco tengo noción de él. Lo mismo me da que me digan mañana o el año que viene... Mamá dice que esto debe ser la causa de nuestra tremenda e incorregible IMPACIENCIA. Porque no sé los demás niños del mundo, pero nosotras no sabemos esperar. Ni un minuto. Todo tiene que ser ya, ahora mismo, incluso antes de terminar de decirlo... de pensarlo...

Todo el mundo celebra el día que nació, su cumpleaños. Eso ya lo he aprendido. Y que cada año sumas uno más a los que cumpliste la última vez. Por eso, pocos días después de mi cumple, ya estaba preguntando: «Mamá, ¿cuándo es mi cumpleaños?». «El 9 de noviembre, Lola», seguido de eso sobre que nací el día de la Almudena, para compensar a la familia chulapa el haber nacido en La Coruña y bla, bla, bla. «No, no, mamá; que cuándo VA A SER mi cumple de cuatro». «Huy, falta un montón... hasta el año que viene...». En otra ocasión me contestó: «Huy, todavía queda mucho... primero tiene que ser mi cumple, después el de papá, después el de Elenita...».

Hace dos días, extrañada de que tardara tantísimo en ser mi cumple, pregunté otra vez:
Mamá, ¿cuándo va a ser mi cumple?
En otoño, Lola. Antes, tiene que pasar tooooodo el verano.
Y ¿por qué lo habéis cambiado?
¿Cómo que lo hemos cambiado?
Sí, antes era el año que viene y ahora es en otoño.


1 comentario:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...