martes, 13 de abril de 2010

Un mantús bajo el brazo

Como ya os adelantamos en su momento, justo antes de que nos dieran las vacaciones de Semana Santa, me puse malita otra vez... Y otra vez con 40 grados, en pañales por toda la casa... Y otra vez a ver a la pediatra, que ya es mi amiga del alma... Y otra vez los dichosos cambios de planes sobre la marcha, que papá tanto odia... Al final, no fue para tanto. Mucha fiebre y ausencia de signos evidentes de nada más. Por si las moscas, cuando nos fuimos a San Vicente el sábado, yo «llevaba un mantús» bajo la piel del antebrazo. Así se lo dijo la médico a la enfermera: «Josefina, a esta niña le pones un mantús». Mamá ha descubierto que en realidad se trata de la prueba de Mantoux (que seguramente fue un señor), que se hace para detectar casos de tuberculosis. No os preocupéis que el resultado fue negativo. La faena fue que papá y yo tuvimos que volver a La Coruña el lunes para que así nos lo comunicaran (y eso que estaba claro, que el brazo no se me había hinchado ni nada).

Por cierto, ¿os habéis fijado en que tengo un chupete? Encontramos uno por ahí y me empeñé en utilizarlo... por primera vez. Se me caía todo el rato así que opté por morderlo fuerte, fuerte y no soltarlo jamás. ¡Qué cosa más incómoda! Quita, quita... donde haya un dedito rico...

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