jueves, 25 de marzo de 2010

Pero qué de secano eres, mamá...


Es que es verdad y nada se puede hacer para remediarlo. Mamá es de la meseta, «mar afuera»... más de secano que... ¿los cardos? El caso es que siempre se había fijado en que, de vez en cuando, todas las gaviotas de La Coruña (y algunas de Pontevedra, seguro) se reúnen en el parque... y pensaba que era porque, por alguna misteriosa razón, desconocida por todos, habría mucha comida... gusanitos o lombrices en abundancia. Una de esas tardes coincidió que estaba la abuela Elena en casa y mamá lo comentó en alto: «Mira todas las gaviotas». La abuela respondió: «Ya lo dice el dicho: gaivotas na terra, mariñeiros á merda...». O lo que es lo mismo, que hay temporal, mala mar, mar torpe o como queráis llamarlo... Por eso a las gaviotas no les queda otro remedio que estar en el parque... aunque no haya gusanitos... A mamá no se le había ocurrido que podía tratarse de eso... ¿Cuánto tiempo tardó la abuela Elena, que también es madrileña, en aprender todas estas cosas de la sabiduría popular gallega?

Cambio de planes

Pobres papá y mamá... Hoy, la tarde prometía... por lo menos, un rato de siesta bueno... La abuela Elena iba a buscar a Lola al cole a las cuatro, así que podían descansar hasta las cinco, más o menos, antes de ir a buscarme a mí...

A las cuatro en punto, tumbaditos en el sofá con el ojillo medio cerrado, ha sonado el teléfono. En la pantalla: «Cole Ele». Antes de descolgar, mamá ya sabía lo que le iban a decir: «Mira, que Elenita se ha levantado de la siesta con 39 y medio...». Y eso es exactamente lo que le han dicho... con esas mismísimas palabras. ¿Cuántas veces van ya este año? Hemos perdido la cuenta... Y siempre es igual... después de la siesta y hasta 40 del tirón, sin avisar antes de ninguna manera, sin dar ninguna pista... Ni tos, ni mocos, ni distinto ánimo. «Estuvo bien toda la mañana, comió perfectamente...» (fijaos en el tiempo verbal utilizado, que no es casual...).

Mañana nos vamos a Sanvi a pasar la Semana Santa... si las cosas no se tuercen, claro.

Colecciono jeringas dosificadoras... una por cada visita al pediatra...


¿Qué parezco?


Mamá dice que parezco una paisanina que se ha acercado hasta la fuente (canturreando) a llenar un cántaro de agua...

Cara de buena


Mamá y papá se preguntan «¿Como es posible que, con esa cara de ángel, se pille los globos que se pilla y monte los números que monta?». Mamá, papá, cuando sepa la respuesta os la comunicaré... Soy capaz de enfadarme mucho en menos de un minuto después de esta foto, por ejemplo; me enfado tanto, tanto, tanto, que mi primera reacción es decir: «pues ya no voy a vivir más en esta casa, hala». Cuando mamá era pequeña y le pasaban estas cosas, se iba a misa... aunque nunca se iba de verdad...

¿Qué parezco?


Mamá dice que parezco una paisanina esperando el tren (de vapor) en el andén, sentada en la maleta...

Más lunares...

Y con un trozo de tela que sobró de la caja de cerillas convertida en camita... mamá ha hecho un cocodrilo. Empezó como un experimento que no sabíamos si nos convencería una vez terminado... Como la cremallera que tenía era muy grande, el cocodrilo tuvo que ser igualmente grande... Pero tan grande, así sin nada, resultaba un poco sosete así que decidió dar vida a nuestro cocodrilo «Coco».


Coco es rosa y vegetariano y se parece un poco a mamá... se cae de sueño en cuanto termina de comer...


Y nos ha gustado tanto que Elenita y yo nos peleamos por él.



Besitos y a mimir

Pues sí, he aquí mi primer pinito en el mundo de la traducción... Es el nombre de un juego que nos trajeron los Reyes Magos y que en francés se llama Bisous dodo. La intención es que se convierta en el ritual de cada noche, justo antes de apagar la luz.

El juego consiste en acostar al niño o a la niña en la camita, sobre el colchón azul. Hoy le toca a la niñita con camisón verde.

Después se barajan las cartas y se van descubriendo siguiendo una serie de reglas muy fáciles, hasta conseguir la sabanita, la almohada y el osito de peluche. Cuando se tienen esas tres cosas imprescindibles para dormir toda la noche del tirón, ya no se descubren más cartas.


A continuación, con el montón de cartas reunido, mamá reparte besos o canta o nos hace cosquillas. Cada carta significa una cosa diferente y hay besos de esquimal y de mariposa, besos en la barriga o en el pie o en el codo, cosquillas, canciones...


¿Os ha gustado? Pues hala, todos a repartir besos... Por cierto, los Reyes Magos lo encontraron en la tienda Eureka Kids.


MALM personalizada

Estamos de acuerdo en que lo de IKEA es un invento, una revolución del nuevo siglo... Muebles buenos, bonitos y baratos (bueno, lo de «buenos» lo decimos con un poco de cautela... que nada de lo que tenemos de IKEA tiene más de cinco años...). Todo el mundo tiene algo de IKEA en casa... ¿o no? Nuestra cómoda también es de IKEA y, para distinguirla entre todas las demás cómodas modelo MALM del mundo, hemos decidido personalizarla. Ahora no existe otra igual...





Eh, que ha salido el sol...

Pues todos a la calle

Llueve otra vez...
aunque la primavera llegó montada en un rayo de sol...

¡UNO!



miércoles, 24 de marzo de 2010

Mareos...

Esta tarde he bailado un rato y uno de los pasos más vistosos del número consistía en dar muchas, muchas vueltas de rodillas en el suelo (así, un poco al estilo break dance).

Lola, no hagas eso que te vas a marear.
¿Qué es marear?
Cuando pares, te va a dar vueltas todo.
No--, he dicho sin parar de dar vueltas...

...

Mamá, el suelo se está mareando.


Un juguete diferente

Mamá es como Marcel y Tristán... Bueno, como Tristán más bien, porque sabe que con uno o dos trozos de tela puede hacer muchas cosas... ¿Os acordáis del «árbol frutero»? Pues con el trozo que sobró del árbol, ahora es el turno de esta cama o cuna... Una caja de cerillas vacía, unos retalitos monos, algún adorno que haya por el costurero y... aquí está el resultado. Por cierto, el cordón también lo hizo ella, siguiendo la técnica de la bisa Conchita...




Un regalo diferente


Es el título de otro de los cuentos que dejaron los Reyes Magos en mi sillón. Me encanta... aunque yo prefiero una muñeca a un trozo de tela multiusos... pero shhhhh. En este cuento, es el cumpleaños de Marcel y su amigo Tristán le regala un pedazo de tela que le sobró de las cortinas. Al principio, a Marcel no le hace ilusión...


Sin embargo, pronto cambia de opinión...


Eh, ¿quién ha robado un trozo de sábana?


Un espía que nos ha estado siguiendo todo el día...


Solidaridad primil

Rodri, yo también soy «choflitas»


...


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