lunes, 30 de noviembre de 2009

Ele, ¿cómo hace el león?

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Por fin Elenita ha asimilado el concepto de diversidad de la fauna. Aunque nos ha costado mucho, hemos conseguido que entienda que no todos los animalitos del mundo son patos y, por tanto, que no todos dicen «cua cua» (ka ka, en su idioma).

Juguemos a suponer...

¿Conocéis este juego? Sí, hombre... es un juego de toda la vida... Mamá dice que es el juego favorito de la abuela Lola, aunque la abuela no lo llama de ninguna manera, ni siquiera cree que se trate de un juego. Básicamente, consiste en eso: suponer. Según el diccionario de la RAE, suponer es «conjeturar, calcular algo a través de los indicios que se poseen». El juego se inicia con las palabras mágicas SEGURO QUE... «Huy, qué delgado está este hombre». [Eso es un hecho, el indicio]. «SEGURO QUE... [seguido de una retahíla de truculentas enfermedades o sucesos con frecuencia desgraciados]». [Esa es la suposición]. Algunas personas llegan a tomarse tan en serio el juego que acaban dando por hecho las suposiciones sin ningún criterio aparte del propio.

En fin, que mamá ayer jugó un rato a suponer (aunque no suele hacerlo). Enfrente de casa hay una cancha de deportes. Hace un mes trajeron unas porterías de fútbol nuevas, pintaditas de azul y blanco. Al cabo de una semana, las pintaron de azul y rojo y a papá y mamá les extrañó un poco, pero bueno. Ayer ¡volvieron a pintarlas! Hala, de vuelta al azul y blanco. Pues juguemos a suponer: SEGURO QUE... el alcalde y el concejal de juventud tienen un pique porque el uno es del Dépor (de ahí las rayas azules y blancas) y el otro del Barça (y de ahí las rayas azules y rojas). Por eso las pintan y las pintan y las vuelven a pintar. Si dentro de una semana se repite la operación, la teoría de mamá se consolidará. Si no, mamá seguirá pensando que esto es lo que ha pasado y que, al final, ha ganado el Dépor, que para algo vivimos en La Coruña.


viernes, 27 de noviembre de 2009

Adiós, pececitos del blog

Mamá dice que, esta mañana, cuando ha abierto el blog, nuestros peces se habían ido y habían dejado una nota en la que decían:


Queridas Lola y Elena:
Hemos estado muy a gustito con vosotras todos estos meses. Sin embargo, ha llegado el momento de deciros adiós con mucha penita. Con la llegada del frío, nos vemos obligados a nadar hacia aguas más cálidas. Vamos a echar muchísimo de menos vuestras historias y anécdotas.
Besos
Los pececitos del blog



Mmmm... qué raro... Ayer me pareció verlos flotando panza arriba a la altura de las niñas en las nubes...



jueves, 26 de noviembre de 2009

Hand made with love

Normalmente, no nos hace ilusión estrenar ropa, no nos importan mucho los trapitos, no somos esclavas de la moda... por ahora. Que vayamos vestidas decentemente según requiera cada ocasión es algo de lo que se encarga mamá y a nosotras ni nos preocupa (un poco como le pasa al abuelo Pepe). Sin embargo, esta vez nos hace especial ilusión estrenar este par de chaquetinas hand made con todo el amor del mundo. Las ha tejido Loli, una amiga de la abuela Lola de toda la vida. Y no es la primera que nos hace. A mamá le encantan, sobre todo teniendo en cuenta que es imposible encontrarlas más bonitas en ninguna tienda. Las fotos no son del todo buenas pero es que esa tarde en concreto estábamos todos los primos muy agitados... Se celebraba el cumple del abuelo Pepe y no era para menos.



martes, 24 de noviembre de 2009

Flores de invierno

Qué suerte tenemos de que las flores no sean cosa exclusiva de la primavera. También hay algunas flores de invierno y, como en estos días de frío y agua no abundan tanto, pues nos hace mucha más ilusión verlas. Mi violeta está preciosa y estas otras flores nos encantan. ¿Alguien sabe qué planta es?


Proyecto «Todos a una»: sorpresa 5

Como suele decirse, más vale tarde que nunca; y es que, sin duda alguna, la espera ha merecido la pena. ¡Cómo nos hemos reído! Después de unos meses, ya tenemos la quinta aportación a nuestro cuadro. Era el turno del tito Bustillo (o tío Ángel) y, con la colaboración de toda la familia, por fin nos ha regalado esto.


mamá+tía Lau+abuelo Pepe+tía Ele+Rodri+tito Bustillo
detalle de la aportación del tito Bustillo
detalle: el tito Bustillo en su Vespa; ¿son siete?
El cuadro está en casa de los abuelos esperando al siguiente, que ahora mismo no sabemos quién es. Uf, esto va a durar más que las obras de El Escorial. Pero no nos importa nada.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Unidad didáctica: el mundo marino

Estos días, en el cole estamos conociendo el mundo marino y muchas de las actividades giran en torno al mar y los animalitos del mar. La semana pasada visitamos la Casa de los peces (o Casa dos peixes, en galego). Yo ya la conocía, ¿os acordáis? Fui este verano con papá y mamá... Pero me ha gustado mucho repetir. Esta vez, toqué las estrellas de mar y las esponjas. Además, vi a los tiburones (que estaban malitos la última vez). Los más grandes se llaman Gastón y Preciosa. Ah, y llevé nuestra pecerita para compartirla con toda la clase y ahora mismo adorna el aula de «los tambores».

Como una de las cosas que más me gusta hacer cuando salimos de paseo es recoger cosas del suelo (en función del entorno, hojas, conchas... e incluso piedras), mamá me ha hecho un par de bolsitas ad hoc. Aquí os enseño la de las conchitas y caracolas.



jueves, 19 de noviembre de 2009

«Chinchu chumorro»

Así me despido de la profe de inglés en el cole y de vosotros ahora, aunque no hasta «chumorro» sino hasta el lunes. Nos vamos a Madrid a celebrar el cumple del abuelo Pepe, que es hoy. Y hablando del abuelo Pepe... mi «chinchu chumorro» a mamá le recuerda mucho a la interpretación fonética del abuelo de la expresión inglesa «nice to meet you». ¿Alguien se acuerda? Cuando el abuelo viajó a Estados Unidos, decía muy rápido «muchos bichos» y la gente parecía entenderle a la perfección porque ¡todos contestaban!

A papá le costó mucho adivinar qué estaba diciendo la primera vez que se lo dije... ¿Tan mala es mi pronunciación? Y yo que pensé que bordaba la «t explosiva»... Seguiré practicando y, mientras, me despediré con un simple «bai-bai»... Es difícil decirlo mal...



miércoles, 18 de noviembre de 2009

El tamaño de las cosas

Mamá siempre ha tenido curiosidad por saber cómo nos imaginamos los niños algunas cosas... cómo las archivamos en nuestra cabecita. Se pregunta cómo de grande creemos que son esas cosas que vemos en un cuento, por ejemplo, pero que nunca hemos visto en la realidad. «Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña...». Que hayamos visto alguna vez una araña es mucho más probable que que hayamos visto un elefante, ¿verdad? Entonces, ¿nos imginamos que el elefante es tan pequeño como para balancearse en la tela de una araña y no caerse? De ser así (que no digo que lo sea), mamá dice que puede hacerse una idea de la tremenda sorpresa que nos damos al ver un elefante por primera vez en vivo y en directo, por ejemplo, en el zoo. Tiene que ser toda una impresión... A mamá le gusta pensar que esto es así, que nos quedan millones de cosas por descubrir y redescubrir más tarde, y que la vida nos sorprende a cada paso...

En fin, que después de estas dos semanas de setas por doquier, mamá me ha contado que en realidad no son del tamaño de un roble y que, salvo las venenosísimas, normalmente no tienen tantos colores. Tampoco tienen puerta. Para que lo viera con mis propios ojos, me enseñó unas cuantas setas de verdad que crecían justo a la puerta del cole... Pues menuda decepción... Lo único que pregunté fue: «¿se pueden pisar?».



martes, 17 de noviembre de 2009

Chulería

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Papá, Elena y yo en el coche camino del cole.
Conato de enfado (mío, claro, que estos días me «enshado» por todo).
Maniobra de distracción de papá, que sube el volumen de la radio y dice animado:
- Escucha Lola. Esta canción se puede cantar... se puede bailar...
Papá empieza a cantar esa canción de Status Quo tan marchosa mientras baila (no mucho, está conduciendo).
Después de unos segundos de reflexión, le digo:
- ¿Y se puede quitar?
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Peces venenosos

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- Mamá, ¿tú sabes como nadan los peces venenosos?
- No. ¿Cómo?
- Pues igual, igual que los peces «sin venenosos».
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lunes, 16 de noviembre de 2009

Como setas

Cuando se dice que algo sale, crece, surge, etc. «como setas» lo que en realidad se quiere transmitir es que ese algo sale, crece, surge, etc. rápidamente y en abundancia. En otoño las setas están por todas partes, sólo hay que fijarse un poco... Estos días, a nuestro alrededor las setas se dan «como setas». En el cole, setas. En casa, setas. En el blog, setas. Hasta en el plato, setas... (mmm, un arroz con bacon y setas muy riquito que hizo papá la semana pasada).

Mamá necesitaba un acerico para no pincharse cada vez que metía la mano en la cajita de alfileres para coger uno... Inspirada por mi collar de seta, este fin de semana ha hecho este alfiletero tan pizpireto. En cuanto lo terminó dije: «Es la casita de los enanitos y el hada del bosque». Así que ahora tenemos un «alfiletero/casita de los enanitos y el hada del bosque» por turnos. Mamá, no te olvides de quitar todos los alfileres cuando yo vaya a jugar con él.


Magosto



El viernes en el cole festejamos el otoño. Hicimos, comimos y celebramos un magosto. Mamá pensaba que era una palabra gallega pero no, es tan castellana como cualquiera de estas otras que escribo. Eso sí, debe de ser una fiesta muy gallega porque Galicia es tierra de castañas. Pues eso, que comimos castañas asadas y entre todas las clases de Educación infantil decoramos el patio cubierto, al que papá llama «pabellón» (reminiscencias de sus tiempos mozos). Lo dejamos así de precioso... Cuando mamá fue a buscarme al cole, no supe decirle exacatamente cuál de todas las setas habíamos hecho «los tambores» (los niños de la clase El tambor, la de Rocío). Corría de un lado a otro señalando todas... Bueno, como todas son bonitas, no pasa nada. Cada niño de las clases del tambor, la pandereta y el cascabel hizo su propio collar de otoño, una seta chulísima que ya cuelga del famoso cuadro de papá...


¿La señora tomará algo de postre?

No, gracias.

Yo, como mamá, no soy nada golosa. Simplemente, el dulce no me dice mucho... Un poco de chocolate de vez en cuando, un par de gominolas, un heladito... Pero no más. A mamá le pasa lo mismo. Nunca ha sido de tartas, ni de pasteles, ni de mousses, natillas, etc. Sin embargo, el motivo de mamá no se limita a que el dulce no le dice mucho y ya está, como ya he dicho que es mi caso. Veamos porque es algo mucho más complejo.

Mamá dice que la llamemos loca, pero que a santo de qué tienen que poner esos nombres a los dulces. Se pregunta qué siniestra razón habrá para que los postres tengan nombres de «partes del cuerpo humano». Ella cree que eso los hace mucho menos ―por no decir nada― apetecibles. Pensadlo un rato en los términos que plantea mamá. ¿Os apetece la oreja de un orejudo? ¿Un fémur de santo? ¿Qué me decís de un mechón de pelo de ángel? Y, sobre todo, ¿queréis una rodajita del brazo de un gitano? Mamá ni loca. Nunca jamás ha probado ninguno de ellos. ¿No sería mejor buscar otro nombre? El abuelo Manolo lo intenta y, cuando vamos a su casa a comer, le ofrece a mamá huesitos de santo disfrazados de canutos de crema, por ejemplo. Pero como además de todo esto, también es verdad que el dulce no le dice mucho (y los canutos de crema son dulces), pues acaba comiéndose un par de mandarinas tan ricamente...

Después está también el grupo de postres cuyo ingrediente principal generalmente se come en su versión salada. Jamás de los jamases ha probado ni probará el arroz con leche o la quesada pasiega, por ejemplo. Dice que al pan, pan y al vino, vino; o lo que es lo mismo, el arroz con tomate y el queso en bocata.

Yo no soy golosa pero los orejones me encantan. Ayer la abuela Elena me trajo algunos...



jueves, 12 de noviembre de 2009

Domingo lluvioso

Este fin de semana hemos celebrado mi cumpleaños, que fue el lunes. Este año han venido los tíos Anahí y Germán de Madrid y fueron ellos los encargados de hacer las fotos de la celebración (como de costumbre, papá y mamá no hacen fotos cuando de verdad tienen que hacerlas). En fin, que todavía tienen que mandárnoslas.

El domingo fuimos a comer por ahí (ah, no, que yo no pude ir porque me quedé dormida en el sofá de los abuelos justo antes de comer); pues eso, fueron a comer por ahí y después pasamos la tarde en casita porque llovía. Jugamos a mil cosas. Peiné a Anahí algo así como cien veces... Y las dos pegamos algo así como cien pegatinas... Pobre Anahí, no le di ni un respiro... es que cuando alguien me da pie...




Bye-bye «pete» del alma

Ya tengo tres años y, según papá y mamá, «las niñas de tres años ya no pueden dormir con chupete». Así que la noche de mi cumple fue la primera que, pese a mis deseos, tuve que dormir sin mi pete... toda la noche... más que nada, porque lo habíamos tirado a la basura.

Antes de acostarse, papá y mamá entraron en mi habitación para comprobar que todo estaba OK y no pudieron resistirse a hacerme una foto (aún a riesgo de despertarnos con el flash) porque la estampa les pareció de lo más tierna.


Aguanté sin protestar hasta las siete de la mañana. A esa hora desperté a mamá y, temiendo la gravedad de lo que quería decir, sólo me atreví a hacer el gesto de llevarme algo a la boca. ¿Que qué algo? Pues mi chupete, claro.

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PS: papá, mamá, no me tengáis en cuenta las pataletas y berrinches de estas tardes... Tengo el síndrome de abstinencia... el mono... Seguro que papá me entiende, que él también ha dejado el vicio del tabaco hace un mes...

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Los «Pupe Ponte» al horno

foto de familia... numerosa
A mamá le encantan las manualidades y todo lo aprovecha para hacer cualquier cosa. Tenéis que ver el cestote gigante que tiene lleno de recortes de papel, cartones, retalillos... Nosotras somos su excusa perfecta. Hasta que nací yo primero y después Elena, no tenía mucho sentido que hiciera muñecos de peluche o caretas, ¿verdad? El otro día hizo a la familia «Pupe Ponte» con plastilina de la que luego se endurece en el horno. Y un coche familiar para guardarnos a todos... incluido Chimín. Nos encantan los juguetes caseros porque pueden ser todo lo personalizados que queramos. ¿O no nos parecemos un poco?

en el coche de papá...


El pato y la pata...

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viernes, 6 de noviembre de 2009

Más otoño

Llueve...
Caminito de casa no podemos resistirnos a coger algunas hojas...


jueves, 5 de noviembre de 2009

Estufita natural

En esta vida, todo tiene una explicación razonable y la carita de Elena en esta foto también la tiene, claro está. «Pubritina», si es que no hacía falta ni encender la calefacción... ella solita podía calentar todo el salón... Mamá se asustó un poco porque ni Elena ni yo habíamos tenido nunca tanta fiebre...



Juegos mañaneros

Las mañanas de los sábados dan para mucho: para pintar un rato, para desayunar otro rato, para ver dibujos otro rato más y para desordenar MUCHO rato. Mamá se pregunta qué necesidad real tenemos de sacar absolutamente todos los juguetes de los cestos... «¿Queréis jugar con los coches? Pues sacad los coches. ¿Queréis jugar con el zoo? Pues sacad el zoo». Lo que todavía no ha entendido es que el nombre de este juego es precisamente «Sacar todos los juguetes del cesto». Es un juego genial... Las reglas son simples: sacar todo, todo hasta que no quede nada, nada... ATENCIÓN: el juego no incluye una mamá buena que lo recoja todo al terminar así que, si no tenéis una mamá propia de este tipo, puede no ser tan divertido...


Y como la cosa va de juegos, os proponemos uno: a ver quién es capaz de decirnos un color que no esté entre las millones de cosas de la foto....

Cosas del otoño

El otoño, como cualquier otra estación del año, tiene cosas que lo hacen único. Una de las más evidentes: pues que se caen las hojas de los árboles. Pero el proceso no es de un día para otro... Menudo susto si no. Primero las hojas cambian de color... algunas se ponen rojas, otras amarillas... A mamá le encantan las estampas otoñales. Dice que la luz de las tardes de otoño es la mejor. Y algunos de los mejores atardeceres que ha visto son también de esta época. Aquí tenéis un atardecer precioso visto desde casa hace diez días y una apacible estampa otoñal de nuestro parque, solitario después del verano. Si es que dan ganas de apagar la tele, ¿verdad?



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