domingo, 5 de julio de 2009

Una morena y una rubia...


Qué diferentes somos, ¿verdad?

Pero las diferencias no se limitan al color del pelo y de los ojos. Son algo más que unos rizos o unos no rizos... Aunque todavía soy pequeña, mi personalidad empieza a dejarse ver y papá y mamá empiezan a identificar algunas de mis cualidades*. Elena es mucho más pequeña y su forma de ser todavía no está definida... ¿O sí lo está? Papá y mamá dicen que va a ser tremenda. Es curiosa, es terca, es intrépida... Y todos estos rasgos hacen inevitable, por ejemplo, que coja todo lo que no puede coger, que además se empeñe en cogerlo aunque se ponga fuera de su alcance y que si tiene que trepar, lanzarse desde el sofá o «tirarse de cabesas» para cogerlo no le importe nada. La llamamos «el peligro». Cuidado, que viene «el peligro».
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* Cualidades en el sentido estricto de la palabra, que no determina si se trata de virtudes o de defectos... «Cada uno de los caracteres, naturales o adquiridos, que distinguen a las personas».

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