jueves, 12 de marzo de 2009

Teatro en el blog

Tenemos que idear una forma fácil para transcribir algunas de mis conversaciones con los mayores... Algunas son muy divertidas pero papá y mamá creen que, a veces, no va a ser nada fácil describir el contexto en que se dan. Yo creo que sí. Podemos utilizar el formato de los diálogos teatrales... se me ocurre. A ver... Por ejemplo, ¿tenéis a mano La casa de Bernarda Alba? Si os fijáis, generalmente aparece una descripción de la escena. Muy escueta y sin adornos. Después, se transcribe el diálogo señalando quién dice qué, claro.
La casa de Bernarda Alba empieza así:
Habitación blanquísima del interior de la casa de Bernarda Alba. Muros gruesos [...].

Criada: Ya tengo el doble de esas campanas metido entre las sienes.

La Poncia: Llevan más de dos horas de gori-gori.
Mamá se sabe la primera escena de memoria porque «representó» esta obra en el instituto. Ella no quiere contarlo pero es taaaaan mala actriz que empezó con un papel «importante» y, después de cambiar más de tres veces de personaje, acabó siendo «Pepe el Romano», que sí, vale, es muy importante en el trasfondo de la obra pero NO SALE. No es que no hable... es que directamente NO SALE.
En fin, veamos si funciona este método en nuestro caso.


Viaje a Madrid. Ya es de noche y llevamos casi cinco horas metidos en el coche. Papá conduce y Elenita duerme plácidamente. Todos estamos un poco cansados. De repente, se rompe el silencio.

Lola: Mamá, ¿y por qué te muerdes las uñas?

Mamá y papá, asombrados, ponen cara de no saber qué decir y, efectivamente, no dicen nada.
¿Funciona así? Pues así lo haremos. Ah, con esta frase se abrió la veda del «¿PO QUÉ?».

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