viernes, 27 de marzo de 2009

Bye-bye cuna; hello cama!


Pues dicho y hecho. El mismo día que llegó la cama grande he tenido que despedirme de mi cuna querida. Ay, tantas noches en mi cunita calentita... Nunca más veré esto cuando abra los ojos... La verdad es que no ha sido un proceso traumático en absoluto. Todo lo contrario. Me ha hecho muchísima ilusión acostarme en una camota grande de gigante, con su almohadota y su edredón grandes de gigante. Además, mi cunita sigue en el mismo sitio, esperando a que dentro de unas semanitas, cuando la transición se haya consolidado, llegue su nueva inquilina. Va a ser muy divertido, ya veréis. Las dos hermanitas durmiendo juntas. Ya tendremos tiempo de quejarnos cuando cumplamos los trece, por ejemplo.
En fin, que anoche, después de regar mis plantas, me acosté en la cama nueva y papá y mamá me dijeron muy cucos: «Lola, en la cama grande no se puede dormir con chupete». Ah, ¿no? Pero ¿eso es así? Pues no se hable más. ¡«Pete» fuera! Eso sí, dadme a mi Cheese. Y tan tranquila me dispuse a dormirme. A la media hora, mamá pasó por allí y me vio con los ojos como platos. Eso no es normal en mí... ahora me duermo enseguidita. Cuando se acercó le pregunté por mi «pete» y me lo dio sin rechistar. Al cabo de un rato, papá pasó por delante de la puerta (ahora la veo de pleno) y le pedí mi «mana» (o almohada) y también me la dio sin rechistar. Supongo que entienden que no puedo dejar todos mis vicios al mismo tiempo. Después de eso, he dormido como un lirón hasta que han venido a despertarme las hormigas despertadoras para ir al cole.


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