jueves, 5 de febrero de 2009

Dormi, dormi... dormite


Pues yo, al contrario que Elenita, necesito seguir un ritual para irme a dormir... A papá y mamá no les importa porque dicen que hicieron tan mal conmigo lo de «la dormida» que, ahora, el hecho de que me duerma en la cuna YO SOLITA les parece el mayor progreso de toooooda mi infancia, además de un milagro. El proceso es el siguiente: cuando termino de cenar, tengo que dar un beso a papá, un beso a Elena, un beso a Chimo y un beso a todo lo que me apetezca ese día (por ejemplo, a una silla o al carrito del súper, si anda por ahí en medio). Después, me voy de la mano de mamá hasta mi habitación y decidimos juntas con qué peluche(s) dormiré esa noche. Tiro los peluches elegidos dentro de la cuna y mamá «me tira» a mí detrás. Es una broma que hacemos toooodas las noches. Tiene que hacer el paripé: cogerme en brazos y decir «una, dos y... tres». Ya estoy en la cuna. Me aseguro de que mi «mana» (almohada) está donde tiene que estar. Me pongo el chupete. Decimos buenas noches a la bailarina. Mamá me tapa y luego rezamos «Jesusito» y «Ángel de la guarde». Por último, mamá apaga la luz, enciende el fantasmita y me dice: «Buenas noches, Lola. Te dejo el fantasmita encendido y la puerta abierta. Mamá se va a cenar con papá y luego viene a verte. ¿Vale?». Si todo esto no se produce exactamente así y exactamente en este orden, NO ME DUERMO.


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