miércoles, 4 de abril de 2007

Un dia de paseo

El día en que nos marchamos de viaje mis padres andaban muy liados entre el trabajo y las maletas. La abuela Elena se presentó en casa para despedirse, bueno eso dijo, pero realmente lo que quería era despedirse de mí, y en cuanto la vi le dediqué una de mis mejores sonrisas, así que decidió de pronto que la mejor ayuda era llevarme a dar un paseo, y alé, así en pijama y embutida en la fundita nos fuimos.
Ya habíamos hecho juntas más veces el paseo pero esta vez hacía un día estupendo y a mi el sol me molestaba bastante y ella sin darse cuenta, (y eso que en casa había hecho un intento de poner la sombrilla), claro tan fresca con sus gafitas de sol, y yo "aahh, uuhh ..." guiñando los ojos, y nada, al fín, ¡la capota!, bueno así estaba mejor.
Lo que me gusta de los mayores es lo bien que escuchan (¿será siempre así?), estuve todo el tiempo echando parrafadas y no me interrumpió nadita, luego me hablaba y se reía, yo no le entendía ni la mitad pero por dejarla contenta yo también sonreía, tanto que se me caía el chupete y aún no controlo bien el volver a ponérmelo. Me contó, y de eso me enteré muy bien, que cuando le preguntan por mi en su trabajo siempre dice que que soy el bebé más risueño del mundo (para eso están las abuelas).
Dimos un paseo muy largo y lo pasé muy bien, al final me quedé dormida.
No lo sabe nadie pero ya hemos quedado para otro paseo, creo que esta vez va a ser por La Coruña, espero que si me lleva ella en el coche no vaya cantando una cancioncilla bastante disparatada, sobre elefantes que se columpian en la tela de una araña ... debe de creer que me chifla y que si no canta me pondré a llorar, ¡con lo que me gusta a mi ir en coche y lo acostumbrada que me tienen mis papis!
Bueno, a la vuelta del viaje os contaré más cosas. A ver si encuentro una foto.

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