lunes, 30 de abril de 2007

La tía Analita (o rubita)


Esta mañana mamá ha hablado con Anahí, una de sus amigas del alma desde la época de la universidad (hace nada más y nada menos que ¡¡¡13 años!!!, cuando todavía era rubia). Mamá siempre cuenta la historia de la primera vez que la vio... bueno, de la primera vez que la oyó, en realidad. La tía Anahí tiene una voz y un tono un poco característicos, únicos en el mundo. Oyó su voz en un pasillo y, cinco meses después, volvió a oírla. Al principio ni se querían ni dejaban de quererse; sólo fumaban entre clase y clase subidas en el palo del gallinero... Poco a poco ya no había nada raro en su voz y al final llegó el día en que se hicieron inseparables. Han pasado épocas estupendas y algunas un poco difíciles (han vivido hasta un traumático «divorcio de amigas») y ahora no se ven mucho pero se quieren con locura. Hablan por teléfono casi todos los días. En Poseidón («mi casa es esa»), todos queremos a Analita muchísimo, algunos incluso quisieron que fuera parte de la familia... pero, aunque la cosa no pudo ser, la queremos como si lo fuera porque es la mejor amiga, divertidísima y un poco loca-cuerda, como dice mamá.
Hoy nos ha contado una historia muy divertida de cómo el sábado se volvió loca en una boda y dedicó una performance espectacular a todos los asistentes. Dice que no puede resistirse cada vez que oye su canción, que se le van los pies... con tendinitis y todo.

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