Aunque pueda parecer mentira —habida cuenta de la cantidad de fotos que hacemos en esta casa—, la verdad es que no tenemos muchas en las que salgamos todos juntitos. Elenita tenía que llevar una foto de la familia al cole y la más reciente que mamá logró encontrar no valía porque Ele era todavía una bebé. Pasaron los días sin que se dieran todas las condiciones necesarias para hacer una foto aceptable; la primera y más importante, que estuviéramos todos, claro; y la segunda, tercera, etc., que estuviéramos vestidas, con la cara limpia, peinadas... y dispuestas a sentarnos juntas y tranquilas durante diez segundos. Así que el otro día, al volver del cole y después de que Elena anunciara muy angustiada que todos los niños ya habían llevado la foto menos ella («soy la LÚNICA que falta», dijo repitiendo con mucho énfasis las palabras LA LÚNICA), nos hicimos esta foto improvisada (porque la condición primera y más importante, que estuviéramos todos, si se dio, claro). Es nuestra foto oficial de familia al completo... A partir de ahora, procuraremos hacernos más, porque también nos gustará ver a papá y mamá y Chimo en las fotos cuando seamos mayores.
















